
Digamos que vas conduciendo por un camino ya conocido, de acuerdo a tu percepción; a través del camino observas una gran diversidad de rótulos que demandan tu atención por sus diferentes colores, luces, escrito, etc. lo que se convierte en una invitación a hacer uso de alguno de esos servicios. Pero a pesar de los diferentes servicios ofrecido por dichos negocios, como estrategia de venta, comienzan a formar combinaciones para distraer aún más tu atención. Cada uno de esos negocios, busca la mejor manera de atraer a todos los clientes, incluyéndote a ti.
De igual manera, esto sucede en nuestro diario vivir. Amanece un nuevo día y te levantas para llevar a cabo todas las tareas que te propusiste en este día aun cuando estas rodeado/a de personas que de alguna manera impactan tu vida. Esto puede suceder con el trabajo, escuela, casa, etc. En otras palabras, durante el proceso de un día, se podrían formar imagines de tu persona que tú mismo desconoces, ni siquiera viendo tu propia imagen frente al espero.
Podrías ser un empleado, jefe de un departamento o empresa reconocida, esposo/a, madre, hijo/a, hermano/a, abuelo/a, estudiante, compañero de trabajo, etc. Cada papel que desempeñes en el diario vivir trae consigo algunos parámetros y estos, en cierto modo podrían convertirse en una forma de evaluación de tu desempeño en cada papel asignado. De igual manera, así como uno de esos rótulos en la calle, llaman nuestra atención y nos desvían del camino, de igual manera nos resulta difícil concentrarnos. Por lo que hacemos la siguiente pregunta: ¿Quién soy?
Podríamos decir que somos el producto de la multiplicación o suma de todos los papeles que desempeñamos. Pero «¿Que pasaría si alguno de esos papeles son eliminados?» Son muchos los casos de autoestima afectada temporal o a largo plazo debido al acto de estar cuestionando el valor del individuo. ¿»Es el valor sustraído del papel eliminado?»
Esto a veces significa la pérdida de una parte de sí mismo, con la cual una persona se identifica en el día a día. Como individuo somos mucho más que la suma de atributos y/o rótulos socioeconómicos. El valor de un ser humano no deberá nunca ser medido por fuerzas ajenas, sería sumamente degradante sentir que sin dichas fuerzas el «yo» no es suficiente. Al no entender la diferencia, estaríamos dando el primer paso en dirección a la depresión. Este será el tema en que nos embarcaremos en un futuro no muy lejano.
Por lo pronto, tomemos un minuto para enfocarnos en nuestro animal favorito, observando como si fuera la primera vez que lo vemos, quien es, y como forma parte de la naturaleza? Recuerda que su propósito en la naturaleza es completamente independiente del nombre que le ha sido asignado porque es mucho más que un nombre, es parte de algo más grande que funciona en conjunto a sus atributos y todo su entorno.
«¿Quien eres?»
Marlenny, LCSW